Aquí vemos tres dimensiones que interactúan
Medioambiente: esta es la primera que se nos viene a la mente cuando tocamos este tema, hace referencia a tener en cuenta la capacidad del ambiente o la naturaleza de proveer los recursos naturales sin que se agoten y de poder recibir residuos o contaminantes en un nivel que pueda asimilar. Esta dimensión por si sola constituye la mirada sesgada de los ecologistas.
Economía: Hace referencia a la capacidad del sistema económico de producir cada vez más empresas y más lucrativas. Esta dimensión por si sola es la mirada del desarrollo que propone el capitalismo a ultranza o “el anarco-capitalismo” si sólo miramos el crecimiento del PBI estamos mirando esta variable únicamente.
Sociedad: Hace referencia a las condiciones de vida de los habitantes en cuanto a sus salarios, su acceso a servicios básicos, posibilidad de esparcimiento y demás. Esta mirada por si sola no es viable puesto que las condiciones materiales que hacemos mención dependen de una economía pujante y un ambiente sano.
El gráfico también propone que pasaría si tuviéramos en cuenta dos de estas dimensiones descuidando a la tercera y define estas situaciones como:
Lo que nos indica el gráfico es que el desarrollo sustentable se halla solamente en el equilibrio de las 3 dimensiones, no puede quedar relegada ninguna de ellas.
La gran pregunta ahora es ¿Cómo hacemos para mantener el equilibrio entre estas tres dimensiones que normalmente están en conflicto, y cada una de ellas involucra múltiples actores muchas inconscientes del rol que cumplen en ese equilibrio?
La respuesta la da el recuadro que encierra a esos círculos, aquel que no deja que ninguno se salga demasiado del centro… el Estado.
El Estado es el único que puede organizar a la comunidad, nosotros tenemos una especial responsabilidad sobre la discusión de lo público, las normas que hacen falta, las que no se aplican y las que deberíamos eliminar; las medidas concretas de saneamiento y demás que debe tomar el Estado y vigilar este sutil equilibrio.
Si bien el objetivo es el equilibrio entre las partes, no todas están igual de representadas en la puja de poder. El poder económico, que ya tiene dimensiones superiores incluso a los Estados, tiene sus voceros y poderosas herramientas de presión; lo ambiental está de moda y tiene su propio ejército de ONGs muchas veces muy bien financiadas que en su afán de revertir muchas décadas en las que no se tenía en cuenta la ecología han adoptado posiciones totalitarias, pero el componente social depende pura y exclusivamente de la política para sentarse a la mesa de discusión, es decir que si bien debemos impulsar el equilibrio no debemos olvidar nunca que nuestro movimiento se llama justicialista porque nuestra bandera fundamental es la de garantizar la justicia social.


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