Los primeros y más devastadores efectos de la revolución industrial son sociales, los nuevos obreros urbanos se ven obligados a vivir en condiciones muy malas, pero inmediatamente se hacen sentir también los efectos ambientales, primeramente se evidencian desforestaciones masivas y el peligro de algunas especies animales que los habitan, fruto de esto nacen las primeras sociedades de conservación encaradas por miembros de la alta sociedad que solían cazar en aquellos bosques con una concepción recreativa y paisajista del ambiente.
La industrialización y los nuevos métodos de agricultura permiten obtener bienes y alimentos en cantidad y más baratos, esto promueve que entre los años 1800 y 1960 se triplique la población mundial y el aumento sea aún mayor en cuanto al consumo, ya que no solo aumentó la cantidad de personas sino el consumo de bienes de cada uno de ellos.
Esta situación junto a la comprobación efectiva del poder destructivo humano a escala global que constituyó el lanzamiento de las bombas atómicas de EE.UU. sobre Japón. Durante las décadas de los ´60s y ´70s se empieza a hablar de CRISIS AMBIENTAL GLOBAL.
La evidencia de que el rumbo actual de continuar sin modificaciones desencadenaría una catástrofe ambiental a nivel mundial ya es indiscutible y comienzan a postularse abordajes conceptuales entre los círculos científicos y de especialistas.
Sin embargo, antes de que la temática llegara a la agenda política, cuando todavía no se veían las relaciones del conflicto ambiental con los conflictos políticos, sociales y económicos, hubo un líder que lo vinculó a la falta de escala humana del materialismo capitalista y comunista, en materia ambiental, Perón también fue el pionero de una tercera posición.

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